Testigo ferviente de mi soplo fracturado
difusas y esponjosas, viajas de oriente a occidente
te sumerges entre los mortales con un sutil frío perfumado
te multiplicas en infinitos puntos de fuga, con destino a la erosión de mi corazón hurgado.
Te juntan, te divides, te alargas, te agrandas y te achicas
son tus manantiales de luz
cobijas el verdor de mis miedos sobre un volcán
de sueños acaramelados sobre el cráter de tus recuerdos.
Tan efímera que el tiempo y espacio duda de su propia
existencia
tan presente en todo rincón celestial, chica o grandiosa
siempre humilde, fiel compañera del curso
de éxitos y fracasos de la humanidad consumista.
Negras, rojas, mantequillas, constantes y generosas
como para esquivar tu presencia…
ciego y diminutos son nuestros actos, bajo tus enseñanzas,
tus caricias y bondades.
De ti soy y somos para ti
me consumiré e iré contigo,
moriré para vivir en ti, tarde o temprano
siempre estarás dispuesta.
por Kanqui
No hay comentarios:
Publicar un comentario