SOLO
YO TENGO LA RAZÓN. ( Vicente Fatone)
“Quien
no opina como yo está equivocado”. Éste es el convencimiento secreto de todas las
personas que discuten. Y es lógico que así suceda, porque tener una opinión
significa creer que se tiene una opinión acertada; de donde resulta que quienes
no tengan la misma opinión tendrán forzosamente una opinión
errónea.
El creer
que solo yo tengo la razón es mantener una mente muy rígida, el no cambiar de opinión
ni aceptar las ideas o pensamientos de los demás es como limitarse uno mismo.
Desde
muy pequeños nuestros padres y maestros nos limitan en dar nuestra propia opinión
acerca de algo que nos disgusta, diciendo ser la autoridad hacia nosotros, sin
saber que al negarnos nos están cerrando la oportunidad de volvernos críticos,
o a su vez callamos para evitar discusiones ante otras personas que dicen tener
la razón. Sin poder defender nuestro punto de vista.
Un procedimiento eficaz para evitar que la
discusión se complique con razones es emitir la propia opinión lo más
oscuramente posible. Es el consejo que hace veintitantos siglos daba el señor
Aristóteles, que de estas cosas entendía una barbaridad: "Es necesario
presentar oscuramente la cosa, pues así lo interesante de la discusión queda en la
oscuridad". Si el otro no
entiende, tendrá que confesarlo, y confesar que no se entiende algo es confesar que la inteligencia no
le da para tanto. (Con este procedimiento se evita, además, que aprendan gratis
los curiosos atraídos por la discusión).
El punto aquí seria el dar y recibir críticas
acerca de las opiniones erradas hacia uno mismo para poder, aumentar nuestro
conocimiento y diferentes puntos de vista.
Opina y deja que opinen.
Barbara Chicaiza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario